Ser chileno, en otros lugares es sinónimo de solidaridad, compromiso, dignidad, pensamiento progresista, etc. En general, uno se siente orgulloso de ser parte del pueblo que supo construir una de las experiencias políticas más importantes del continente, como fue la UP. No es un chiste decir que uno se siente con el pecho inflado, cuando se menciona en los diarios del mundo a un político como Salvador Allende, el cual murió de la manera más digna que puede brindar un líder, un dirigente, a su pueblo. Morir defendiendo el compromiso adquirido con el mismo. Esto lo digo, con pleno conocimiento de la admiración que genera su figura a nivel internacional, ya que son pocos los líderes que se han brindado de esta manera.
Pero, no me siento orgulloso de lo que se siente orgulloso el común de las personas que componen esta sociedad, y lo digo porque es notorio como se sienten orgullosos de ser los más pillos, los más sinvergüenzas, los más resentidos, si porque aunque no nos guste esto es así, la gente se siente feliz con el fracaso de los vecinos sudamericanos, sean argentinos, peruanos o bolivianos. Y de la misma forma se sienten atropellados en su orgullo cuando los vecinos tienen logros, como ser los más desarrollados, por ejemplo. Esto muestra cual es el nivel de solidaridad que tenemos, porque no vemos que las mejoras en las condiciones de vida de otra sociedad solo son fruto del esfuerzo y la lucha, en la cual han participado todos los que integran la misma, incluidos chilenos. Esto se refleja además en la construcción diaria, en la que el egoísmo e indiferencia son comunes. De un resentido solo podemos tener otro Stalin.
Me resulta vergonzosa esa actitud. La cual se refleja en Chile, en el descarado fallo contra el innombrable traidor, el cual haciendo gala de aquello que enorgullece al común (la pillería) mostró que no se hará justicia para no quedar mal con un grupo de infames. Y obviando la pequeña reparación que tendrían aquellos que sufrieron en carne propia los abusos del poder. Pero no importa, Chile compró en cómodas cuotas y con tarjeta de crédito, su solidaridad. Lástima los gastos operacionales.
miércoles, diciembre 06, 2006
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