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jueves, diciembre 14, 2006

Sistemas de exclusión segura

Esta mañana tuve la suerte de participar en un seminario, donde se hablaba del informe de la Asociación para la Prevención de la Tortura (ATP) y se refería puntualmente a la obligación del Estado Chileno para la prevención de este crimen, así como de la adecuación de los mecanismos represivos y las normativas referidas a este tema.
La temática no me resulta indiferente, y debo decir que, considero fundamental la generación de una serie de cambios absolutamente necesarios, que además son de interés público. Principalmente por el hecho de que tienen relación directa con el derecho a la seguridad como señaló Roberto Garretón, pero además porque también tiene relación con la sociedad que queremos construir.
Voy a empezar por la violencia social. Hace algún tiempo una adolecente tomó la drástica decisión de suicidarse, la que tuvo su origen en el trato cruel de sus compañeros, trato que generó una crisis en la integridad de esta menor. La respuesta de las autoridades de colegio, señalaba que el trato que le daban sus compañeros era el normal de todo joven. O sea, que los jóvenes están acostumbrados a generar esa violencia y las autoridades están acostumbrados a observarla.
Cuando se mide el desempleo, un elemento importante para mantener las tasas y conocer el impacto de las políticas publicas, está en la tasa de participación laboral, la cual se mide en función de las personas que están en edad de trabajar, y que si no lo están haciendo, están buscando trabajo. Un reo no busca trabajo, por ende hace más eficiente las políticas públicas de generación de empleo, ante los medios de comunicación, teniendo en cuenta que el sistema en el que estamos inmersos es excluyente y que para estas políticas públicas el número de jóvenes que se integran cada año al mercado laboral son un dolor de cabeza, ya que las tecnologías de producción avanzan más rápido que la generación del empleo.
Otro elemento importante, es la sensación de que el derecho penal es ajeno al común de la gente, esto es producto de los medios de control social, donde a la gente común se le muestra que ellos nunca van a caer en las garras del peor aparato del Estado, que es la cárcel. La estereotipación (SER POBRE Y SIN EDUCACIÓN ES SER MALO) es fundamental para éste modelo, donde todo pasa por una imagen. Cuando en realidad el derecho penal está hecho para el más común de los mortales, y la imagen que se proyecta como peligrosa es la de ese hombre considerado ajeno.
Seamos claros y sinceros, para prevenir la tortura y hacer efectivos la mayoría de los derechos humanos, hace falta más que firmar tratados. Es necesario además tener voluntad política de aplicarlos, que con este modelo, estructura institucional y estos políticos, es difícil que se logre.
Cuando dejen de existir cárceles VIP´S, los acusados de corrupción se preocuparán de las condiciones de vida en las cárceles comunes, mientras tanto, el problema es de otros.

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