Cuando estudiamos derecho civil, nos enseñaron que un contrato, es un acuerdo voluntario manifiesto, por el cual nacen, se modifican o se extinguen, derechos y obligaciones, en virtud de los cuales las partes partes se obligan a dar, hacer o no hacer, siendo estos reconocidos y protegidos por el ordenamiento jurídico.
Esto es interesante porque hace unos siglos atrás, nacía la escuela de pensamiento que daba un fundamento teórico al orden imperante, y la cual es conocida como Contractualista, donde existe un vínculo político nacido de un contrato entre el soberano o pueblo, al cual ellos consideraban súbdito y el gobernante al cual llamaban poder soberano.
Entretenido, porque cada pensador justificaba el contrato en contradicción con los demás, uno sostenía que el hombre por la perdida de su seguridad debía entregar todos sus derechos al gobernante para que este lo protegiera. Otro sostenía que debía reservarse el derecho a la vida, el derecho de propiedad y la libertad, al ponerse en riesgo por el intento de algunos de abusar de otros. Para otro pensador, no era necesario entregar ningún derecho, ya que el poder del gobierno era suficiente para proteger al hombre de aquellos que se corrompieron al entrar en sociedad.
Todo es claro. Todos tenemos una obligación ante este Estado desde que nacemos por este contrato. Todos estamos obligados, a pesar de la letra chica. Todos somos iguales frente a este contrato. El contrato tiene validez mientras se cumpla el fin que le dio inicio.
¿Por qué entonces algunos están sobre este contrato? ¿Por qué el Estado se convirtió entonces en terrorista? ¿Por qué el Estado que debía proteger el derecho de propiedad , según Locke, vulneró este principio al ser refugio de aquellos que robaron bienes que eran patrimonio de todos? ¿Por qué el Estado, no castiga a aquellos agentes que estando en funciones cometieron simples delitos, y mira al costado ante aquellos que cometieron delitos de Lesa Humanidad, y que hoy siguen ocupando cargos?
Hay algunas personas que piden mano dura ante el robo hormiga en supermercados, pero hoy celebran ante los sobreseimientos en el Caso Riggs por evasión tributaria, uso de pasaporte falso y declaraciones impositivas maliciosamente incompletas.
Los contratos obligan a todos por igual, hagamos respetar aquel que nos obliga desde que nacimos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario