Hoy escribo, en mi más sincero homenaje a los jugadores de la selección chilena, y a su Director Técnico Marcelo Bielsa.
Para mucha gente, el deporte en general y particularmente el futbol, son meros pasatiempos sin ninguna significación social. Lo cual está muy lejos de la realidad. Justamente, son mecanismos que sirven para expresar el modelo social que queremos construir y que en el imaginario colectivo, permite a la gente comprender que hay formas distintas de construir una organización. Estoy convencido, que muchos técnicos no lo saben claramente, y muchos ni siquiera imaginan cuanto pueden aportar a la forma de ver una sociedad. Sin embargo, mis 28 años viviendo en la Argentina, y viendo el uso, y el provecho que le dieron los distintos gobernantes a los torneos de futbol, es que puedo afirmar que son un gran aporte para que el ciudadano común vea de otra forma no solo su rol en la sociedad, sino en las distintas organizaciones que la forman.
Es cosa de ver, las dos Escuelas que chocaron en el partido de Chile y Argentina, la gente no sabía, pero chocaron dos formas de ver una misma cosa. Uno pensando en que la preparación previa no es tán importante como la calidad técnica de aquel que juega, donde lo individual puede incluso estar sobre lo colectivo. Donde el talento personal va a determinar su participación en el juego, y donde la disciplina no es un tema importante. Esta escuela se hizo muy fuerte en Argentina en el periodo menemista, lo que era correlativo a la visión neoliberalista, que considera que por iniciativa privada las sociedades pueden salir adelante, limitando las regulaciones del Estado para el talento privado de invertir.
La otra Escuela, señala que todos los jugadores tienen características que los hacen únicos, que si juegan todos juntos cumpliendo el rol que les compete, pueden equilibrar las carencias técnicas que hacen a otros descollar. En definitiva no hay, ni muy buenos ni muy malos, pudiendo todos destacarse si pulen lo suficiente sus herramientas. La primer escuela destaca y gira en torno a una o más estrellas, siendo absolutamente favorable al mercado de pases. La segunda gira en torno al equipo, poniendo límites para que el talento individual no se convierta en un personalismo egoista, y oponiendose a los lobbistas del mercado que piden a gritos la inclusión de cierto jugador por sus características técnicas y valor.
Que haya ganado Bielsa, implica que ganó el futbol lindo, ese donde los pobres pueden jugar contra cualquiera de igual a igual, e incluso ganarle, como pasó ayer a una arrogante Argentina llena de estrellas pero sin equipo. Y por una vez en la historia ganó el Mejor.
jueves, octubre 16, 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
