Triste visión tuvo para mí la imagen post terremoto donde se veía a la gente salir a saquear, puesto que corroboraba algo que suponía, la sociedad chilena no es tan disciplinada, solidaria, civilizada, ni cultivada como los medios afirman.
Así como esa visión me aclaró el motivo por el cual la concertación perdió una elección que puede ser determinante para el futuro de Chile, mi país, no porque esto abrió un espacio a la derecha, sino porque demostró que el hasta ahora progresismo solo fue eso en los discursos. Un dato que demuestra esta afirmación es la entrevista a Luis Eduardo Escobar(Economista asesor de Chile 21) en el diario económico Estrategia del jueves 11 de Marzo de 2010, en el cuál afirma que la concertación en sus 20 años de gobierno se quedó atrás en Reformas Micro y Mejoras en Equidad. Para una persona que vive en la sociedad chilena, y que esperaba de aquellos que fueron referentes sociales de lucha y perseguidos políticos, un gobierno que genere cambios estructurales de amplia envergadura, resulta decepcionante que el mayor aporte haya sido la entrega de subsidios, que no generan un cambio estructural real, sino transitorio.
Decepcionante resulta ver como por cuoteo político, los actuales dirigentes progresistas de la concertación, no son capaces de reconocer los graves errores cometidos y se dedican a perseguir a aquellos que generando críticas dentro de la coalición decidieron dar un paso al costado cuando no fueron oídos. Para un perseguido político real esta situación es a lo menos inaceptable, y recalco real, puesto que después de ver la visión oficial de ese entorno político "Dawson, Isla 10", me queda solo pensar que el picnic en la isla del sur no fue tan malo puesto que el famoso film no revela nada, y menos denuncia, limpiando la imagen de unas Fuerzas Armadas que no han pagado siquiera por sus responsabilidades en democracia, como en el caso Antuco, o en el mismo caso de el Tsunami post terremoto.
Más triste aún es darme cuenta que lo mejor que han sabido hacer es la mercantilización de la imagen de sus iconos y de su persecución, imagen que les ha permitido ganarse un lugar en el turismo global al tener una imagen fácilmente reconocible, pero como todo esto también tiene un límite.
Lo más desconcertante de ésta situación, es que la señora presidente es el mayor fiasco político de la concertación, sin embargo, un pueblo acostumbrado a no recibir nada, ni siquiera las limosnas de un modelo mezquino, la seguirá como a la Evita más tacaña de nuestro triste Conosur, aquella que entregó subsidios y que es el único elemento destacable de una dirigente que dio grandes anuncios y se quedó en el momento de ver los resultados, lo que podemos graficarlo en el sistema de alerta temprana de tsunami con un costo de millones de pesos y que nunca funcionó, o la tan prometida mejora en educación que iba a generar la comisión nacida de la Revolución Pingüina, una revolución que pudo cambiar la forma de distribuir el ingreso en Chile, sin embargo, para la ex perseguida política y revolucionaria, fue más fácil entregar el debate a los dueños del negocio de la educación que generar el cambio.
El futuro nos muestra a una concertación que patea para adelante y trata de escapar a la derrota, cubierto en el polvo dejado por el terrible cataclismo, pero este actuar abre otra interrogante: ¿Le alcanza a la concertación con esto para seguir viviendo, o morirán al faltarles un 4% del electorado que hoy ven como a los hermanos rebeldes pobres, que no les creyeron más paraísos para el mañana?
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