viernes, septiembre 27, 2013
Imágenes
Acabo de leer a Gumucio, ayer estuvimos con Sol Dominguez y me han quedado varias reflexiones. La primera de todas es la refente a la imagen, que señala Gumucio, y el encanto de la belleza que esconde el culto a la imagen. Un encanto que lo único que hace es entorpecer y homogeneizar una sociedad. Es tonto hacer un culto a la imagen si uno quiere respetar la diversidad, puesto que no hay nada más subjetivo que el concepto "Bello", es algo completamente personal, pero como todo lo relacionado con la cultura humana se puede moldear, modelar y estandarizar. Es un concepto que en el fondo encierra un totalitarismo al cual es muy dificil resistir porque es agradable y en gran medida se presenta como inconciente, es algo siempre está presente en nuestro subconciente.
Eso me trajo otra reflexión sobre el amor, y lo que es hacer cosas por amor. Nos han vendido que no hay nada mejor que tener erudítos, médicos, economistas y profesores profesionales, cuando no hay nada más bajo que un profesional. Un profesional es aquel que realiza algo por dinero, o sea que no es capáz de hacer nada por amor, o por algo más noble que el sucio dinero. Sí, porque en esto se esconde que los mejores profesionales de Chile, no son los economístas, ni los médicos, ni los profesores, sino los lanzas y los choros, que hacen lo que hacen por dinero y de una manera tal, que no han podido escapar a su renombre internacional. Hay gente que, cuando uno hace esta afirmación, se espanta señalando que eso no es ser profesional, entonces tengo que recurrir al viejo interrogante: "¿cuál es la diferencia entre un soldado y un soldado profesional?" No es para ennoblecer el acto humano más terrible, pero a lo menos encuentro más digno a aquel que pelea por amor a su cultura, nación, país e ideales, que aquel que lo hace simplemente por el vil dinero.
Todos necesitamos subsistir, y alcanzar los medios para poder hacerlo, pero el hacer las cosas sin amor, sin la grandeza que da el brindarse con tu ser por algo más que la mera necesidad material, es innoble y tarde o temprano deja en evidencia que lo que se realiza, rompe la armonía que produce el realizar algo que deje en equilibrio tu ser con el entorno.
No hay nada más bello para una persona que hacer lo que ama, aquello que lo vincula con lo que está más profundamente en su ser, la belleza exterior es siempre algo superfluo y pasajero puesto que como todo lo material en algún momento se corroerá y extinguirá, pero el reconocimiento de hacer algo que genera armonía es inigualable. Nada es infinito, pero hay cosas que siempre son más nobles que otras, y en ello no entra la belleza exterior.
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