1. Nicolás Eyzaguirre: el mentor del CAE (Crédito con Aval del Estado) es un personaje que históricamente ha criticado la desigualdad desde la formación de las personas, sin embargo (como es economista) no creo que sea el personaje idóneo para generar una mejoría en esta área, puesto que es el padre de la bancarización de la educación superior en Chile. Hace años que en este ministerio no se designa a un pedagogo.
2. Claudia Barattini: fué exiliada, formada y radicada por un amplio periodo de tiempo en Italia, es la asignada en el Consejo de Cultura y Arte. Una de mis características no es precisamente el chovinismo, pero en Chile prima un fuerte problema de identidad que se ve reflejada en las artes y la difusión cultural, que no creo que una persona con tantos años de residencia en el exterior pueda solucionar.
3. Helia Molina: Esta doctora fue parte del proyecto que generó los consultorios y que en definitiva fueron un fracaso porque no se solucionó el problema de fondo que es la colegiación de los médicos, que de alguna manera, actúan como un grupo de presión para mantener alto los valores de atención y de esta manera mantener altos también sus benefícios. En este ministerio, hacen falta por un par de periodos de gobierno personas dispuestas a terminar con la lacra sanitaria que lucra con la desgracia de otros.
4. Rodrigo Peñailillo: No comprendo porque en una designación tan importante en la aplicación y la observación de DDHH instalan a un Ingeniero Comercial, que en definitiva es un licenciado en Administración de Empresas. Esto es, a mi modo de ver, un claro indicio de que los cambios profundos jamás se llevarán adelante en Chile, porque cumple con la lógica de un gobierno que no estima conveniente proteger los Derechos Básicos en una sociedad "Democrática".
Creo que el resto del gabinete puede ser ampliamente criticado a su vez, pero ojo que la llegada de una comunista a una cartera que vela por el desarrollo y los derechos de las mujeres, puede ser el único cambio que se genere en esta sociedad con un machismo recalcitrante y que históricamente ha visto a la mujer como un simple objeto de placer.
Lo que en definitiva no saca aplausos, sino que deja en evidencia un tipo de populismo personalista que es tremendamente peligroso por el tipo de totalitarismo que incuba. Creo que el problema no es el tipo de cambio, ni en que sector, genero o grupo social se realiza, sino cual es el resultado de ese cambio y hacia donde está orientado. Después no nos extrañemos cuando pase el tiempo y todo siga igual, mientras al mismo tiempo surjan personas que terminen idolatrando religiosamente a mentores de políticas nefastas de parche social.
