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jueves, noviembre 14, 2019

Paz Social y Orden


Elijo la paz social y el orden, estoy cansado de que el caos que se vive en las poblaciones y la periferia de las grandes ciudades se tape con autopistas urbanas, Malls, barrios y guetos para aquellos que viven en una burbuja. 
Los niños del Sename, de la cual toda la clase política es responsable de los abusos cometidos, son el mayor ejemplo de una sociedad que tapaba el caos social con estadísticas de crecimiento económico que a lo largo de los años fue perdiendo legitimidad en una sociedad ahogada por deudas. 
Caos, crisis, hundimiento es la forma de expresar que ahora se hace visible un descontento que los grandes beneficiarios del sistema trataron de convencer así mismos, a los indignados y al resto del mundo que eso no existía. Tapando el sufrimiento de jubiladas y jubilados, trabajadores y estudiantes, con el famoso discurso de que el resto del continente era un caos, el cuál era sistemáticamente magnificado por medios de comunicación complices de un sistema socioeconómico del cual son socios. Que el continente tiene problemas es innegable, pero las condiciones de vida de la mayoría de los chilenos no es mejor que aquellos que viven en países vecinos y tienen garantizado tanto salud como educación. 
El modelo chileno era exitoso, difícil saberlo, porque para comparar diferentes cosas todos los criterios deben ajustarse, lo cierto es que en Chile el 70% de sus trabajadores, consideran un éxito llegar a fin de mes, mientras el 2% más rico de la población es tan exitoso como los más ricos empresarios de Europa. Sería más fácil saber si el modelo es exitoso si todos vivieramos en una sociedad más equitativa, de lo contrario sólo podemos afirmar que lo único exitoso en el modelo chileno es el ABUSO.

Hagamos Historia



Históricamente las civilizaciones consideraban que las leyes, emanaban de dios, eran divinas. Las normas surgían de las costumbres de los pueblos o eran dictadas por un rey, el cual se consideraba con ciertos rasgos divinos, puesto que en algún punto el hecho de ocupar el cargo se producía por voluntad de los dioses. A estas leyes se las consideraba que habían nacido naturalmente, al no ser creadas por los hombres, de ahí surge el derecho natural.
Con la llegada de la industrialización y las revoluciones burguesas, nos encontramos con el nacimiento de los parlamentos modernos, donde los ciudadanos elegidos por el pueblo y en representación de él, proponían, debatían y votaban las normas que regirían la vida ciudadana. Estas normas son entendidas como una creación humana en contraposición al derecho natural, y gracias a ellas se pudo romper con leyes que impedían el desarrollo libre del hombre, dejándolo en Igualdad de condiciones frente a un tribunal. Estas normas extinguieron los privilegios de rancias noblezas que oprimían a las grandes masas de personas que vivían en los distintos reinos, pero en gran medida también fueron normas que perpetuaron la esclavitud y en base a la lógica, así como con las primeras teorías científicas modernas, permitieron que ciertos humanos perdieran su condición de persona para mantener su condición social y legal de “cosa”.
Esto se extendió por mucho tiempo y, gracias a los excesos de la legislación se perpetraron los mayores horrores que la humanidad haya producido, el 15 de septiembre 1935 se creó la Ley de protección de la Sangre y el Honor alemanes, ley que dio nacimiento a lo que se conocería como Leyes de Nüremberg con las cuales se dejó sin la categoría de humano a una importante parte de la población, tanto judíos como gitanos principalmente, permitiendo los peores crímenes de la historia de la humanidad (Delitos de Lesa Humanidad) al aplicar conceptos industriales para la extinción de aquellos que habían quedado sin protección. Con esto el positivismo había dado muestras que los grandes avances que habían representado las normas post naturalistas, podían generar grandes daños a un sinnúmero de personas por el simple hecho de que una ley lo permitía.
Lo anterior fue el argumento necesario para que un grupo importante de juristas reclamaran que ninguna norma humana puede quitarle esa categoría a nadie, bajo ningún concepto, y brindando un marco de protección reflejado en la reglamentación de los procedimientos que las fuerzas del orden deben cumplir. Por ello, es que los Estados deben velar por la observancia de los Derechos Humanos, que protegen a los ciudadanos ante el aparato represivo de sus Instituciones. Siendo obligación de todo el aparato del Estado velar por dicha protección, debiendo castigar la menor vulneración tanto por acción como por omisión.
Por lo tanto, un Agente del Estado comete una falta inexcusable cuando alega que un ciudadano común viola Derechos Humanos, palabras que en Chile son cotidianas y normalmente apoyadas por quienes deberían castigar aquellos dichos.
Esteban R. Godoy Covarrubias