Google

jueves, noviembre 14, 2019

Hagamos Historia



Históricamente las civilizaciones consideraban que las leyes, emanaban de dios, eran divinas. Las normas surgían de las costumbres de los pueblos o eran dictadas por un rey, el cual se consideraba con ciertos rasgos divinos, puesto que en algún punto el hecho de ocupar el cargo se producía por voluntad de los dioses. A estas leyes se las consideraba que habían nacido naturalmente, al no ser creadas por los hombres, de ahí surge el derecho natural.
Con la llegada de la industrialización y las revoluciones burguesas, nos encontramos con el nacimiento de los parlamentos modernos, donde los ciudadanos elegidos por el pueblo y en representación de él, proponían, debatían y votaban las normas que regirían la vida ciudadana. Estas normas son entendidas como una creación humana en contraposición al derecho natural, y gracias a ellas se pudo romper con leyes que impedían el desarrollo libre del hombre, dejándolo en Igualdad de condiciones frente a un tribunal. Estas normas extinguieron los privilegios de rancias noblezas que oprimían a las grandes masas de personas que vivían en los distintos reinos, pero en gran medida también fueron normas que perpetuaron la esclavitud y en base a la lógica, así como con las primeras teorías científicas modernas, permitieron que ciertos humanos perdieran su condición de persona para mantener su condición social y legal de “cosa”.
Esto se extendió por mucho tiempo y, gracias a los excesos de la legislación se perpetraron los mayores horrores que la humanidad haya producido, el 15 de septiembre 1935 se creó la Ley de protección de la Sangre y el Honor alemanes, ley que dio nacimiento a lo que se conocería como Leyes de Nüremberg con las cuales se dejó sin la categoría de humano a una importante parte de la población, tanto judíos como gitanos principalmente, permitiendo los peores crímenes de la historia de la humanidad (Delitos de Lesa Humanidad) al aplicar conceptos industriales para la extinción de aquellos que habían quedado sin protección. Con esto el positivismo había dado muestras que los grandes avances que habían representado las normas post naturalistas, podían generar grandes daños a un sinnúmero de personas por el simple hecho de que una ley lo permitía.
Lo anterior fue el argumento necesario para que un grupo importante de juristas reclamaran que ninguna norma humana puede quitarle esa categoría a nadie, bajo ningún concepto, y brindando un marco de protección reflejado en la reglamentación de los procedimientos que las fuerzas del orden deben cumplir. Por ello, es que los Estados deben velar por la observancia de los Derechos Humanos, que protegen a los ciudadanos ante el aparato represivo de sus Instituciones. Siendo obligación de todo el aparato del Estado velar por dicha protección, debiendo castigar la menor vulneración tanto por acción como por omisión.
Por lo tanto, un Agente del Estado comete una falta inexcusable cuando alega que un ciudadano común viola Derechos Humanos, palabras que en Chile son cotidianas y normalmente apoyadas por quienes deberían castigar aquellos dichos.
Esteban R. Godoy Covarrubias

No hay comentarios.: